Todo lo que necesitas saber sobre el orzuelo

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Los orzuelos son afecciones oftalmológicas que muchas personas sufren, al menos, una vez en su vida. Puede que tú lo hayas padecido, por ejemplo. Por lo general, el orzuelo y sus causas no suelen dar muchos problemas, si bien es cierto, que en ocasiones tardan más de lo normal en curar, prolongando las molestias.

¿En qué consiste un orzuelo?

Un orzuelo es la inflamación secundaria a una infección de las glándulas sebáceas o sudoríparas del ojo. Para entender correctamente lo que es y cómo nos afecta, tenemos que conocer la anatomía ocular. Nuestro ojo está formado por diferentes elementos, entre ellos el párpado. Este se encarga de protegerlo de elementos externos potencialmente perjudiciales. Esta función es llevada a cabo mecánicamente, gracias a los movimientos de oclusión o cierre y apertura. Pero también químicamente, pues en el párpado posterior se produce la secreción de sustancias que forman parte de la secreción lacrimal basal.

Y es aquí donde encontramos el problema. Existen diversos tipos de glándulas en el párpado. Encontramos la glándula de Meibomio, que atraviesa todo el párpado. Así mismo, también tenemos otras glándulas sebáceas como son las de Zeiss, o sudoríparas como las de Moll; estas se sitúan en el margen libre de los párpados, junto a la erupción de las pestañas.

Cuando estas glándulas se infectan, se acumula su producto de secreción, de manera que esta parte del ojo se hincha, formando un bulto localizado.

En función de las glándulas que se inflamen, diferenciamos entre:

– Orzuelo externo: cuando afecta a las glándulas de Zeiss o Moll.

– Orzuelo interno: cuando afecta a la glándula de Meibomio, también llamado chalazión.

¿Qué provoca que se infecten estas glándulas?

Referente a el orzuelo causas más frecuente es la proliferación de bacterias, las cuales infectan la glándula; concretamente, de bacterias de tipo estafilococo. Pero esta no es la única causa, sino que también se pueden asociar a inflamaciones crónicas de los párpados (blefaritis). Al estar sometido a una hinchazón constante, la secreción glandular se complica, lo que puede provocar bloqueos que favorecen la infección. Siguiendo en esta línea, una infección del folículo piloso de la pestaña, también los puede provocar dada la proximidad. Pero, repetimos, la causa más común es la propagación bacteriana.

Sintomatología asociada

Todo esto provoca diferentes síntomas, cuyo grado o expresión puede variar en función de la persona y de su estado de salud general:

– Aparición de un bulto prominente, doloroso a la palpación, enrojecido y creciente en la base del párpado (superior con mayor frecuencia).

– Conforme avanza el crecimiento, puede presentar un bulto blanquecino o amarillento, confirmativo de la presencia de pus en el interior.

– Irritación del ojo con lagrimeo y sensación de cuerpo extraño en el ojo.

Cómo actuar ante un orzuelo

Ante estas patologías benignas, lo más frecuente es la abstención terapéutica más allá de la aplicación de calor. Dado que la infección está localizada, aplicando calor seco y local conseguiremos reducirla poco a poco, hay que tener paciencia. En casos más prolongados o recurrentes, es posible el uso de antibióticos o incluso cirugía en caso inhabilitantes o muy perjudiciales para el ojo. Pero esta será la última opción.